Desprendida voz raspa cuerdas vocales del poema.
Un instante de eternidad para leer el escape de la palabra.

martes, 3 de noviembre de 2009

Mis rotos siglos (17)

una noche volvió la luna llena





Decís “alabado seas Nadie”
y yo digo bendito seas Nadie,
que por ti inventamos el nos
y deducimos que la espina
no sólo deja dolor.
Yo dije,
en este siglo

ya no vale la pena morir
entre tantas cosas muertas
hermosísimas.
Voy a vivir
para conocer como te desconoces.
Vine para arriesgar

contigo mi no saber,
lo más preciado,
aunque se que mis juramentos
son en vano
y que mis imágenes santas
son un techo para tu cielo.
Nos abrazamos

para apagar el cuerpo
ante la eternidad de una guerra.
Es mejor no hablar
cuando todo cae describiéndose.
Sé muy bien
que la culpa no viene sola,
la buscamos pobre
y la hacemos rica,
se muy bien

que no hemos sido todavía,
que el mejor fracaso
no es el que dejamos.
Señor,
yo solo te pido
que me dejes tierra,
que sea gratuita,
que nos alcance.
que los árboles no mueran en mis ojos,
que la naturaleza por fin me reconozca.
Señor,
Para ser tu hija
me faltan mil años de risas
pero no dejes
que me deje sola.

3 habladurías:

Cíclopa dijo...

Ha vuelto la Luna

buhito dijo...

guau, este si que fuè, extra--ordinario, quiero escuchar el mio ciclo!!

La Trizaleja dijo...

¡No dejes que me deje sola!

Si de mi corazón brotas como

sonrisa sagrada, un rayo

efímero que se antoja eterno.

Mis raices y mis nombres, las

yo, tan mías, que abandone en el

camino, mis andares pírritos, los

pensamientos que me ensucian y

también los que me renacen. Todos

caben en el caleidoscopio de tu

sabiduría, que si bien, siempre

vamos juntos, ella, y mi necedad,

sólo te pido el placer de

olvidar cuando te

olvido.