Desprendida voz raspa cuerdas vocales del poema.
Un instante de eternidad para leer el escape de la palabra.

viernes, 29 de mayo de 2009

material 8 (cuarto aporte)

texto y voz (John Jairo Rodríguez Saavedra desde Bogotá, Colombia):



BOGOTÁ MAYO 70
[EPÍSTOLA]

En franca solidaridad con mi impaciencia,
Hoy me divorcio de las cosas, me anestesio.

Médico de mí mismo
Me receto bostezos para la tarde,
Cielos grises cada dos horas
Y mucho abecedario para el miedo.

Me contraigo, y el clima ayuda,
El clima de tus actos, digo,
Que es mucho más meteorológico que el sol
O la llovizna,
Y me matizo, sin darme cuenta,
De un siniestro olor a flor cadáver
Que ni siquiera dormido me permite ser yo mismo.

Me vacío de pulcritud y activo la memoria
En un acto de cobardía, pues lo decente
Sería activar las piernas
Y reanudar la ruta hacia el desierto bebible de tu día.

Todo aparenta ser igual, pero no es cierto.

En la calle bullen los tonos oscuros, burbujean.

¡Y hay tantos ruidos ahorcando a las paredes!

Los rincones se vuelcan hacia mí
Y yo no sé por qué no exploto
Con tanta presencia adentro acumulada,
Con tanta Candelaria en el estómago,
Con tanto Parque Nacional en los pulmones.

No sé en dónde acomodar a estas seis a eme,
huérfanas de ti y de Chopin,
Apenas luz enferma empujándose velocísima hacia todo.

Truenos de silencio embravecidos.

No sé dónde poner esta luz enferma,
Este regreso forzado del cuerpo a la existencia.
Y la visibilidad de la dureza del pan,
El helado aire de aeropuerto del patio,
Y los rasgos tuyos regados en el naranja de los muebles.

Afuera el sol es un cadáver femenino
Pendiendo de débiles hilos de nubes,
Y yo intento quitarme las cortinas de los ojos sin lograrlo,
Cortinas que son sólo lejos tuyos en creciente,
O pájaros defectuosos caminando cielo arriba
Con altos dolores de pluma y cantos muertos.

El frío sigue deslizándose herida
Entre las mismas opacas calles sordas,
Entre zapatos llorosos
Y neones de un escándalo mayúsculo.

Este jueves está qué lunes.

Desde esta silla no te miro,
Pero revivo en gestos
El hambre de querer tenerte lápiz,
De sentirte vino, en fin,
En el desierto oxidado y ruin de la garganta.

3 habladurías:

Cíclopa dijo...

Muy bueno Jairo, esperamos más material tuyo,

abrazo.

JE Rivadeneyra dijo...

wwwwwooooooooowwwwwwwwww...... no mames no mames no mames, que chingón, neto que me puso la piel chinita, que buen blog, que buenos poemas, que buena forma de versar, está buenísimo.

Hermes dijo...

Sr. John Jairo, me gustó su cuadro de palabras, bien sostenidas por su voz